Bebé

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Fortaleciendo el sistema inmune desde la primera infancia

El sistema inmune es el encargado de defender a nuestro cuerpo de enfermedades, y la microbiota intestinal juega un papel fundamental para fortalecerlo. 

 

Lo ideal es que una mujer embarazada esté el pendiente de su nutrición desde el momento en el que desea quedar embarazada, pues es a través de lo que come, que le proporciona a su hijo todos los nutrientes que requiere para desarrollarse de la manera más óptima en el vientre y que sin duda, le ayudarán para el resto de su vida. Por ello una mujer en periodo de gestación necesita una dieta con todos los grupos básicos de alimentos que proporcionen la energía necesaria para ella y el bebé.

 

Cuando un bebé nace por parto vaginal, se da el primer contacto con la microbiota, esencial para el desarrollo apropiado del sistema inmune. Es desde este momento, a través del canal vaginal, que millones de bacterias benéficas tienen contacto con el bebé y comienzan a fortalecerlo.

 

Después del parto, para un pequeño, la lactancia materna juega un papel determinante, porque la leche materna contiene células inmunológicas, anticuerpos e inclusive bacterias benéficas que protegen al bebé pero además que promueven que su intestino se empiece a poblar de estos microbios.

 

En la medida que un pequeño crece, es importante reforzar su alimentación, a los 6 meses de edad ya puede consumir algunas frutas y verduras, esta alimentación llamada complementaria ayuda a satisfacer sus requerimientos nutricionales y a crear unos hábitos alimentarios saludables. 

 

A partir de que cumple un año de vida se va integrando a la dieta familiar y ampliando el abanico de lo que puede consumir. Además de los carbohidratos, proteínas y grasas, existen los llamados “micronutrientes” que son muy importantes en la dieta de un bebé como las vitaminas A, C, D, ácido fólico, hierro, así como ácidos grasos omega-3. Éstos últimos son esenciales para el desarrollo cerebral, pues se ha visto que están muy implicados en procesos de memoria, concentración, emociones y lenguaje.

 

Después del año de edad, se puede complementar la alimentación con productos lácteos combinados, que tienen vitaminas como la A la C y la D entre muchas otras y minerales como el hierro, así como mezclas de prebióticos GOS/FOS (Galactooligosacáridso y Fructooligosacáridos), que ayudan a mantener el equilibrio de las bacterias buenas que forman parte de la microbiota intestinal, la cual, estimula constantemente el sistema de defensa de nuestros bebés.

 

Una dieta variada en nutrientes y rica en vitaminas, minerales, probióticos y prebióticos tiene un gran efecto en el desarrollo de la microbiota y en el sistema inmune de niños, por ello la importancia de brindar la alimentación adecuada  según la etapa en la que se encuentre el pequeño.